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Lagarto Hostel Tenerife

Lagarto Hostel Tenerife

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Cam. El Guincho, 108, 38270 Valle Guerra, Santa Cruz de Tenerife, España
Hospedaje
9.4 (1976 reseñas)

Lagarto Hostel Tenerife, ubicado en el entorno rural de Valle Guerra, se presenta como una opción de alojamiento que genera opiniones marcadamente divididas. Su propuesta se centra en una experiencia comunitaria y social, pero el análisis de su funcionamiento y las vivencias de quienes se han hospedado allí revelan una realidad con importantes matices, donde los puntos fuertes y las deficiencias críticas conviven de manera evidente.

Una atmósfera social con servicios destacables

Uno de los atractivos más mencionados por los huéspedes satisfechos es el ambiente vibrante y la facilidad para socializar. El diseño de sus zonas comunes, que incluyen una cocina compartida, sala de televisión y, sobre todo, una hostal con piscina exterior, fomenta la interacción entre viajeros. Para muchos, este entorno empático y agradable es el principal valor del establecimiento, convirtiéndolo en un lugar donde se sienten cómodos incluso si no están acostumbrados a los hostales compartidos. La oferta se complementa con un desayuno gratuito, un detalle que siempre se agradece en un alojamiento económico en Tenerife.

Otro punto a su favor, y un diferenciador clave, es que se trata de un hostal que admite mascotas. Visitantes que han viajado con sus perros comentan que los animales fueron bien recibidos y se sintieron a gusto, un factor decisivo para un segmento de viajeros que no siempre encuentra opciones adecuadas. En cuanto a las habitaciones, se ofrecen tanto dormitorios compartidos como estancias privadas, siendo estas últimas recomendadas por algunos huéspedes como una opción más cómoda y agradable.

La otra cara de la moneda: quejas sobre el personal y el ruido

Sin embargo, la experiencia en Lagarto Hostel Tenerife puede variar drásticamente. Una fuente recurrente de conflicto parece ser el personal, compuesto en gran parte por voluntarios. Mientras algunos visitantes describen a los trabajadores como amables y dispuestos a ayudar, otros relatan experiencias muy negativas. Las quejas incluyen desde un trato calificado como grosero y poco acogedor por parte de los voluntarios, hasta conflictos directos con la recepción que escalaron a amenazas de llamar a la policía. Algunos testimonios sugieren que el personal voluntario puede llegar a monopolizar espacios como la cocina, generando un ambiente incómodo para los huéspedes de pago.

El ruido es otro de los grandes inconvenientes señalados. Varios clientes se quejan de fiestas y música con guitarras hasta altas horas de la noche, lo que hace imposible el descanso. Esta característica lo acerca al perfil de un "party hostel", algo que los viajeros que buscan tranquilidad deben tener muy en cuenta. Si la idea es encontrar uno de los albergues para jóvenes con un enfoque en la fiesta, podría ser una opción, pero para otros, la falta de respeto por el descanso es un motivo suficiente para no volver.

Mantenimiento y limpieza: un punto de discordia

La inconsistencia es la norma en lo que respecta al estado de las instalaciones. Existen opiniones que describen las zonas comunes como cuidadas y limpias, pero son contrarrestadas por un número significativo de reseñas que pintan un panorama completamente distinto. Se mencionan problemas de mantenimiento graves, como grifos a punto de caerse, la ausencia de toallas (sustituidas por trapos), y una alarmante falta de taquillas o lugares seguros para guardar objetos de valor.

Las críticas se extienden a las áreas exteriores, con menciones a un jardín y baño llenos de colillas y un fuerte olor a cannabis. La piscina, uno de sus principales reclamos, también ha sido objeto de quejas, con un huésped describiendo el agua como "súper verde", un claro indicio de falta de tratamiento. La cocina, además de los problemas de convivencia, parece ser insuficiente, con una sola nevera para una capacidad que puede rondar los 40 o 50 huéspedes. Incluso se ha reportado que comida debidamente etiquetada, siguiendo las normas del propio hostal, fue desechada.

Ubicación y Accesibilidad: consideraciones importantes

El hostal se encuentra en Camino El Guincho, una zona rodeada de huertas, alejada de los principales núcleos turísticos y servicios. Esta ubicación puede ser positiva para quien busca desconectar, pero implica una dependencia casi total del vehículo y un gasto considerable en combustible. Además, la proximidad a zonas agrícolas trae consigo una notable presencia de moscas, un detalle que ha sido señalado por los visitantes.

Un aspecto de suma gravedad es la accesibilidad. La información oficial indica que el establecimiento no cuenta con entrada accesible para sillas de ruedas. Este dato se ve agravado por una reseña extremadamente preocupante de un cliente con discapacidad que alega haber sido expulsado del hostal precisamente por su condición, a pesar de haberla comunicado al momento de la reserva. Este tipo de incidentes representa una barrera insalvable y una señal de alerta crítica para cualquier persona con movilidad reducida.

Lagarto Hostel Tenerife se perfila como una opción de alto contraste. Puede ofrecer una experiencia socialmente enriquecedora, especialmente para viajeros jóvenes y sociables que viajen con mascotas y no les importe un ambiente festivo. No obstante, los potenciales clientes deben sopesar seriamente los riesgos: un servicio y limpieza muy irregulares, problemas de ruido constantes, y una ubicación remota. Las graves acusaciones en materia de accesibilidad y trato al cliente lo convierten en una elección arriesgada que dependerá en gran medida de la suerte y de las expectativas de cada viajero que busque hostales en Tenerife.

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