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Hostal de la Vall del Bac

Hostal de la Vall del Bac

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17858, Girona, España
Hospedaje
7.2 (6 reseñas)

El Hostal de la Vall del Bac se erige como un testimonio silencioso en el corazón de la Alta Garrotxa, una edificación de piedra que durante años fue un punto de referencia para viajeros y excursionistas. Sin embargo, para cualquier viajero que hoy busque hostales baratos o un refugio en esta zona de Girona, la realidad es ineludible: el establecimiento se encuentra cerrado de forma permanente. Esta condición define por completo su presente y futuro, transformando lo que fue un lugar de descanso en un punto de interés histórico y un melancólico recordatorio de la vida rural de antaño.

Ubicado en un paraje de notable belleza natural, el edificio representa la esencia de un hostal rural catalán. Sus muros de piedra, visibles en las numerosas fotografías que perduran, hablan de una construcción tradicional, robusta y perfectamente integrada en el paisaje montañoso. Este tipo de arquitectura no solo respondía a una necesidad funcional, sino que también creaba una atmósfera de calidez y autenticidad. Los relatos de quienes lo visitaron en su época de funcionamiento, como el de un viajero en 2004 que recordaba el calor de la chimenea en un día frío, pintan la imagen de un lugar acogedor, un verdadero refugio tras una larga caminata por los senderos de la zona. Fue, en su momento, uno de esos hostales con encanto que ofrecía más que una cama; proporcionaba una experiencia de inmersión en la tranquilidad del entorno.

Un Emplazamiento Histórico y Estratégico

La historia del Hostal de la Vall del Bac es profunda y está ligada al desarrollo de la región. Se dice que es uno de los hostales más antiguos de Cataluña, situado en lo que fue una ruta crucial a principios del siglo XX para conectar Olot y Camprodon. Su emplazamiento no era casual, servía como un punto vital para el descanso y avituallamiento en una época donde los desplazamientos eran arduos. Incluso tiene un lugar en la literatura catalana, siendo mencionado en la célebre obra de Marià Vayreda, “La Punyalada”, lo que subraya su importancia cultural y social en la comarca de la Garrotxa.

El hostal presidía un pequeño vecindario de masías dispersas, algunas de las cuales todavía mantienen su actividad, y se encontraba cerca de importantes iglesias románicas que salpican el valle. Este contexto lo convertía en una base ideal para explorar el rico patrimonio histórico y natural de la Vall del Bac, un destino popular para el excursionismo y la bicicleta de montaña. La paradoja llegó en 2003 con el asfaltado de la carretera que pasa justo por delante, una mejora que parecía prometer un futuro próspero al facilitar el acceso. Y, de hecho, hubo un breve periodo de bonanza. Sin embargo, por razones no del todo claras, el negocio no pudo sostenerse y, finalmente, cerró sus puertas.

Lo Positivo: Un Entorno Natural Privilegiado

El mayor activo del Hostal de la Vall del Bac siempre fue, y sigue siendo, su ubicación. Las opiniones de los visitantes, aunque escasas, son unánimes en este punto. Incluso una reseña que lamenta encontrarlo cerrado le otorga la máxima puntuación destacando que "el entorno es muy bonito". Este sentimiento es el eco de lo que cualquier persona puede constatar al visitar la zona. La Vall del Bac es un espacio de alto valor paisajístico, un rincón de la Alta Garrotxa que combina bosques, pastos y el murmullo constante de la riera.

Para el viajero interesado en la naturaleza y el senderismo, el antiguo hostal sigue funcionando como un punto de partida perfecto para diversas rutas. Itinerarios señalizados conducen a lugares de interés como la iglesia de Sant Miquel de la Torre o Sant Andreu de Porreres, permitiendo descubrir un patrimonio románico de gran valor en un estado de conservación notable. La belleza del valle, su silencio y su aislamiento del bullicio urbano son los puntos fuertes que, irónicamente, el hostal ya no puede ofrecer como alojamiento económico. Quienes se acercan hoy deben llevar su propia comida y bebida, como bien apunta un excursionista, ya que el servicio de restauración y hospedaje ha desaparecido.

Lo Negativo: El Cierre Permanente y la Incertidumbre

El aspecto negativo es rotundo y definitivo: no se puede reservar hostal aquí. El Hostal de la Vall del Bac ya no forma parte de la oferta de pensiones y hostales de la provincia de Girona. Para un potencial cliente, esta es la única verdad que importa. Las puertas están cerradas y el edificio, aunque aparentemente en buen estado, no acoge a nadie. Las reseñas más antiguas, como una de hace ocho años que simplemente advertía "¡Cerrado!", confirman que esta situación no es reciente.

La calificación general de 3.6 sobre 5 estrellas, basada en apenas cinco valoraciones, es anecdótica y poco representativa. No ofrece una visión fiable de la calidad del servicio que se prestaba. Lo que sí refleja es un historial de visitas frustradas por parte de personas que llegaron esperando encontrar un servicio activo. Este cierre representa una pérdida para el valle, que se queda sin un punto de encuentro y servicio que era fundamental para dinamizar el turismo en una zona tan remota. El aislamiento que le confiere su encanto también pudo haber sido un factor en su declive, demostrando la fragilidad de los negocios en el entorno rural, incluso con infraestructuras mejoradas como una carretera asfaltada.

El Legado del Hostal y el Futuro del Edificio

Hoy, el Hostal de la Vall del Bac es más un hito geográfico que un negocio. Es el "cruce G2" donde los senderistas aparcan para iniciar sus rutas. Su presencia física sigue siendo imponente, una masía de 450 m² rodeada por 62 hectáreas de terreno, con campos de cultivo, agua propia y acceso a la red eléctrica. Estas características sugieren un enorme potencial para una futura reapertura, ya sea como hostal, casa rural o restaurante, pero por ahora, no hay indicios de que esto vaya a suceder.

Para quienes buscan alojamiento, la recomendación es buscar alternativas en municipios cercanos de la Garrotxa o el Ripollès, donde la oferta de turismo rural es amplia. El Hostal de la Vall del Bac queda como un recuerdo, un lugar con una rica historia que ya no puede compartirse con nuevos huéspedes. Su valor actual es puramente referencial y paisajístico, un bello edificio en un valle hermoso que sirve para ilustrar tanto el potencial como los desafíos del turismo en la Cataluña interior. Es un capítulo cerrado en la larga historia de los hostales de montaña.

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