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El Lagar

El Lagar

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38434 Icod de los Vinos, Santa Cruz de Tenerife, España
Campamento Hospedaje Parque
9.6 (132 reseñas)

El Lagar, situado en los altos de Icod de los Vinos, se presenta como una opción de acampada que polariza a sus visitantes, generando opiniones muy marcadas que giran en torno a un eje central: la dualidad entre una paz casi absoluta y un acceso considerablemente complicado. No es un establecimiento convencional; su propuesta se aleja radicalmente de los servicios estandarizados para ofrecer una inmersión directa en el pinar canario, lo que lo convierte en una elección particular para un perfil de viajero muy específico.

Instalaciones y Ambiente: Un Refugio Bien Equipado en la Montaña

Uno de los puntos más valorados por quienes han pernoctado en El Lagar es la calidad y el mantenimiento de sus instalaciones, un factor que a menudo es deficiente en zonas de acampada remotas. El área cuenta con servicios bien conservados que incluyen varios bloques de aseos, los cuales se mantienen en un estado de limpieza notable. Un detalle crucial, y que se repite en múltiples experiencias, es la disponibilidad de duchas. Sin embargo, es fundamental que el potencial visitante sepa que el agua es exclusivamente fría, un dato que para algunos es un refrescante y vigorizante contacto con la naturaleza, pero para otros puede suponer una incomodidad importante, especialmente fuera de los meses más cálidos.

La zona recreativa está claramente diferenciada del área de acampada, un diseño inteligente que permite que la tranquilidad de los campistas no se vea perturbada por el bullicio de los visitantes diurnos que acuden a disfrutar de los merenderos y fogones. Este espacio común está generosamente equipado con numerosas mesas, bancos y barbacoas de piedra, permitiendo cocinar y socializar cómodamente. Además, la disponibilidad de agua corriente potable es una comodidad logística de gran valor en un entorno de montaña. Para las familias, la presencia de una pequeña zona de columpios es un añadido que permite el esparcimiento de los más pequeños en un entorno seguro.

La sensación de seguridad es otro aspecto recurrente y muy positivo. La presencia de un guarda forestal en las instalaciones aporta una notable tranquilidad, disuadiendo comportamientos incívicos y ofreciendo un punto de referencia ante cualquier eventualidad. Esta supervisión contribuye a que el lugar se mantenga limpio y cuidado, fomentando un ambiente de respeto entre los usuarios y con el entorno natural.

La Experiencia de Acampar: Intimidad y Conexión Natural

Para aquellos que buscan un alojamiento económico en Tenerife y priorizan el silencio sobre el lujo, El Lagar es una alternativa a considerar. A diferencia de un hostal urbano, aquí el descanso está marcado por los sonidos del bosque. El aforo de la zona de acampada es limitado, una política que, combinada con la amplitud del terreno boscoso, garantiza una notable intimidad. Las parcelas no están delimitadas de forma estricta, permitiendo a los campistas encontrar su propio rincón entre los pinos, lejos de la vista directa de otros usuarios. Esta característica lo convierte en un lugar ideal para quienes huyen de los campings masificados y buscan una experiencia más solitaria y auténtica.

El entorno es, sin duda, su mayor baza. Rodeado de una densa masa forestal, es el punto de partida perfecto para diversas rutas de senderismo. Las mañanas invitan a caminar por los senderos cercanos, respirando el aire puro de la montaña. Esta conexión directa con la naturaleza es lo que define la estancia, ofreciendo una forma de turismo rural que se centra en la desconexión digital y el reencuentro con un ritmo de vida más pausado. Es una opción de dónde dormir en Tenerife que se aleja por completo de los núcleos turísticos del sur.

El Gran Obstáculo: La Pista Forestal de Acceso

Pese a todas sus virtudes, El Lagar tiene un inconveniente mayúsculo que actúa como filtro natural de visitantes: el camino de acceso. Para llegar a la zona de acampada es necesario transitar durante aproximadamente 20 minutos por una pista forestal de tierra. Este trayecto no es apto para todos los vehículos. Las reseñas son unánimes al advertir sobre los importantes desniveles, baches y el estado irregular del terreno. Intentar llegar con un coche de turismo bajo, con poca potencia o con una amortiguación deficiente puede resultar en una experiencia muy negativa e incluso dañar el vehículo.

Se recomienda encarecidamente el uso de un vehículo tipo furgoneta, todoterreno o, como mínimo, un coche con una altura libre al suelo considerable y buena suspensión. Este factor no es un detalle menor, sino la condición principal que determinará si la visita es viable. Curiosamente, muchos de sus defensores ven este difícil acceso como una ventaja encubierta, ya que es precisamente lo que preserva el lugar de la masificación y garantiza que quienes lleguen valoren de verdad la paz que allí se encuentra. No obstante, para el viajero desprevenido, puede convertirse en una barrera insalvable y una fuente de frustración.

¿Para quién es recomendable El Lagar?

Analizando sus pros y contras, El Lagar no es un destino universal. Es la elección perfecta para:

  • Amantes de la naturaleza y el senderismo: Personas que buscan un campamento base para explorar los montes de la isla.
  • Viajeros que buscan silencio y desconexión: Aquellos cuyo concepto de vacaciones implica escapar del ruido y las multitudes.
  • Grupos o familias autosuficientes: Personas con experiencia en acampada que no necesitan grandes lujos y viajan en un vehículo adecuado.
  • Quienes buscan un verdadero alojamiento económico: Al ser una zona de acampada pública (requiere permiso previo del Cabildo de Tenerife a través de su web), ofrece una de las formas más baratas de pernoctar en la isla, superando incluso a muchos hostales baratos.

Por el contrario, no es una opción recomendable para:

  • Personas que viajan con un coche de alquiler estándar o un vehículo bajo.
  • Aquellos que buscan comodidades urbanas o que no toleran la idea de una ducha de agua fría.
  • Viajeros que prefieren la vida social y el ambiente de los albergues juveniles o los campings con más servicios y actividades.

En definitiva, El Lagar es un refugio de montaña bien cuidado y con excelentes instalaciones básicas, cuya mayor virtud, la tranquilidad, es consecuencia directa de su mayor defecto, un acceso complicado. Es un lugar que recompensa con creces el esfuerzo de llegar, pero solo si se está preparado y equipado para el desafío que supone el camino.

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